“Fatiga de combate”: cómo el cannabis ayuda a veteranos que sufren las consecuencias de la guerra

March 27, 2019

Los problemas asociados a las emociones, a la mentalidad y al estado anímico de una persona han suscitado muchos estudios a lo largo de la historia de la medicina y la psicología. Sin embargo, y  aun hoy en el año 2019, siempre hay un nivel de culpabilidad que la sociedad le atañe a quien sufre estas condiciones. Por tal razón, somos víctimas del pensamiento de que sentirse emocionalmente afectado por algo, ya sea una situación fuerte o un trauma, nos hace vulnerables o de que conseguir ayuda psicológica, psiquiátrica o estar bajo medicación te vuelve una persona inestable; estigmas como estos afectan la autoestima y la fuerza de voluntad en muchos casos.

 

La salud mental es primordial para el ser humano y debe tratarse con cuidado, no quiere decir que no tenga cura o no exista forma de atenuar los efectos. Con la desvalorización de la ayuda profesional se han generado muchas consecuencias que incluso pueden llegar a ser fatales para aquellas personas que necesitan apoyo.

 

Algunos de los más afectados por esta situación son los veteranos de guerra, los cuales sacrifican años y salud mental en batalla, se enfrentan a altos niveles de presión emocional, estrés y otros. A su vez se ven sometidos a circunstancias que se escapan de sus manos, como por ejemplo ver compañeros morir, estar lejos de su familia e inclusive sentirse en peligro. El síndrome de estrés postraumático se vincula en particular a la devastación emocional causada por guerras y desastres naturales; estas manifestaciones han sido descritas desde tiempos inmemoriales con diversos nombres como “fatiga de combate”, “corazón de soldado”, entre otros.

 

Cabe destacar que solo se han realizado estudios científicos durante las últimas décadas acerca de los síntomas psiquiátricos relacionados con la exposición al combate y otras experiencias de guerra. Sorprendentemente no fue hasta el año 1980 que el trastorno por estrés postraumático se incluyó formalmente como una entidad clínica autónoma, este fue el concepto que se le dio en el manual de diagnóstico de trastornos mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría y las bases teóricas de este fueron fundamentadas en estudios con veteranos de la Guerra de Vietnam (1965-1975).

 

Es bastante notable el problema que origina este trastorno el cual es asociado a problemas de ansiedad graves. En los últimos años se han examinado los hallazgos epidemiológicos recientes, con cifras de prevalencia entre el 12 y el 30%, 15 a 25% evolucionando a cronicidad y un número igualmente alto de veteranos que se convierten en víctimas de graves problemas sociales.

 

Los síntomas de este tipo de trastorno pueden variar dependiendo del sujeto y de la gravedad del estado mental que puede ser muy leve o crítico. Algunos de los síntomas asociados con el estrés postraumático pueden ser disociación, deterioro social y ocupacional, depresión mayor, culpa del sobreviviente, entre muchos otros que pueden llevar incluso al suicidio.

 

 

Asimismo durante el trauma, hay una oleada de cortisol, que causa el agotamiento suprarrenal y produce disfunción en el eje hipotalámico-hipofisario. Esto conduce a una disminución del nivel de cortisol en la línea base, lo que a su vez resulta en un aumento del sistema de retroalimentación negativa, lo que lleva a la hiperactividad y la hipervigilancia. También está presente una desregulación de los neurotransmisores, causando una falla en el sistema de respuesta al estrés para reaccionar, adaptarse y recuperarse de una situación. Un aumento en la noradrenalina, una disminución de la serotonina y un aumento en el glutamato pueden contribuir a los síntomas físicos, mentales y emocionales del trastorno de estrés postraumático.

 

 

Para detectar este tipo de trastorno de ansiedad se realizan entrevistas diagnosticas estructuradas tomando como estándar la escala del TEPT aplicada por el clínico (CAPS) desarrollada por Blake que en base a criterios específicos valora la gravedad y la frecuencia de los síntomas. A su vez se toma en cuenta la evaluación psicofisiológica y síntomas como señales de alerta, agitación, sudoración, rubor, temblores, sensación de nerviosismo, sensación de peligro inminente, pánico o catástrofe, aumento del ritmo cardiaco, hiperventilación, insomnio y tener la necesidad de evitar las situaciones que generan ansiedad. Además se cuenta en la actualidad con diferentes y múltiples escalas e instrumentos de medición y autorreporte del estrés postraumático con propiedades psicométricas, algunas de ellas son:

 

  • Escala De Síntomas Del TEPT Autorreporte Falsetti, Resnick, Resick Y Kilpatrik 1993

  • Escala Purdue Del TEPT-Revisada (Lauterbach Y Vrana 1996)

  • Lista De Verificación Del TEPT (PCL; Weathers Litz, Herman, Huska Y Keane, 1993)

  • El Cuestionario De Eventos Angustiantes (DEQ: Kubany, Leisen, Kaplan Y Kelly 2000)

  • Escala De Mississippi Para El TEPT Relacionado Con El Combate (Mississippi Scale, Keane Caddell Y Taylor 1988)

  • Escala Diagnostica De Estrés Postraumático (PDS; Foa, 1995)

  • Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota (MMPI y MMPI-2)

 

Tomando lo anterior en cuenta se pueden realizar diferentes tipos de tratamientos dependiendo de la gravedad del caso, generalmente estos son enfocados en las habilidades de afrontamiento, tratamientos basados en la exposición, terapia cognitiva, combinación de tratamientos, desensibilización y reprocesamiento de los movimientos oculares. El tratamiento actual con medicamentos se limita principalmente a los antidepresivos. Estos medicamentos han demostrado producir bajos índices de remisión y pueden requerir que 9 pacientes reciban tratamiento para que 1 tenga una respuesta. Aparte de los lineamientos de Asuntos de Veteranos/Departamento de Defensa, otros lineamientos no recomiendan la farmacoterapia como una primera opción, particularmente en la población de veteranos.

 

¿Cuál es la opción más saludable y natural para el trastorno de estrés postraumático?

 

El cannabis ha sido evaluado como una opción de tratamiento alternativa y novedosa que se ha convertido en un área de interés en los estados que legalizan su uso para el trastorno de estrés postraumático ya que es capaz atacar el desequilibrio de los neurotransmisores calmando así el sistema de estrés y atenúa las anomalías estructurales y fisiológicas que causan el incremento de la actividad de la amígdala.

 

El cannabis medicinal se ha usado para tratar trastornos de ansiedad y del pánico como por ejemplo la agorafobia, ansiedad social, ansiedad generalizada, trastorno del pánico, fobias específicas y ansiedad inducida por sustancias. Los trastornos pueden tener síntomas intensos, excesivos y persistentes en la vida diaria, interfiriendo con la cotidianidad ya que son difíciles de controlar y son desproporcionados en comparación con el peligro real.

 

Según un estudio realizado en marzo del 2018 por Ilona Shishko y Rosana Oliveira, esta planta contiene cannabinoides y otras 18 clases de compuestos químicos entre ellos el cannabidiol o CBD.  El CBD es un cannabinoide que no produce efectos psicoactivos, tiene propiedades antipsicóticas y trabaja para minimizar los efectos secundarios causados ​​por el THC, se presenta en una variedad de formas, incluidas cápsulas, tinturas o vape; este componente es el objeto de estudio en esta ocasión porque ejerce varias reacciones en el organismo que pueden convertirlo en una opción potencial para el tratamiento del trastorno de estrés postraumático.

 

El cannabidiol ha demostrado propiedades neuroprotectoras, analgésicas, sedantes, antieméticas, antiespasmódicas, antiinflamatorias y ansiolíticas. Se ha demostrado que la estimulación de los receptores de cannabinoides aumenta los comportamientos de afrontamiento del estrés, así como la activación de serotonina y norepinefrina en el cerebro medio. Inclusive los investigadores han explicado que los receptores presinápticos cannabinoides (CB) -1 funcionan junto con los sistemas adrenérgico, colinérgico y dopaminérgico al ayudar a regular la liberación de neurotransmisores desde los terminales de los axones. También se ha otorgado un papel importante al 5-HT1A que es un subtipo del receptor de serotonina muy importante en este tipo de casos ya que la ansiedad y la depresión a veces se pueden tratar con medicamentos dirigidos al sistema de la serotonina.

 

 

 

De esta manera el cannabis puede desempeñar un papel fundamental en el tratamiento del trastorno de estrés postraumático activando los receptores CB-1 en la amígdala para disminuir la ansiedad. La estimulación de estos receptores en la corteza prefrontal puede aumentar la serotonina siendo un neurotransmisor de potencial importancia por mostrar propiedades antidepresivas.